»Abril es el mes más cruel: hace brotar

lilas de la tierra muerta, mezcla

memoria y deseo, despierta

inertes raíces con lluvia primaveral.» T.S. Eliot

sismos

cuando dijiste que estaban planeando mudarse

con tu nueva novia a mar de las pampas

todos hicimos silencio, yo quise

ir a esconderme abajo de la mesa como dicen 

que hay que hacer cuando se precipita un sismo

pero en su lugar hice girar la copa 

con el índice y el pulgar

mientras las chicas desmenuzaban las migas

de pan que había desperdigadas sobre el mantel

con las puntas de los dedos como piojitos

que estuvieran a punto de escaparse.

cazaste un cigarrillo del atado

el mismo marlboro rubio de siempre

(ya no hago como antes, que mojaba tus cigarrillos

para que no fumaras: ahora ya sé

cada uno se aferra a lo que tiene a mano

para no salir eyectado por el terremoto)

es más, yo empecé a fumar este último tiempo

vos no pudiste decirme nada

solo me preguntaste: ¿ahora fumás? 

yo respondí que sí y ahí se terminó el asunto.

como decía, ya no hay lugar para los reproches

tu partida no significa un abandono

ni nuestros vicios transgresiones

somos familia pero también somos

un puñado de adultos que hacen lo que pueden

aunque en el fondo deseé que sí hubiese

lugar para el reproche o algo que denotara

que a pesar de todo

todavía sos nuestro padre

y nosotras tus hijas.

hicimos tanto silencio que solo se escuchaba

la carne crujiendo sobre la tablas de hierro

el pelo y las uñas creciéndonos en ese mismo instante

                       [ células muertas que no desisten

                        [ cosas que nacen

                           paradas sobre su lecho de muerte

y un temblor rajando el piso a nuestros pies

lentamente. 

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